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Razones por las que viajar nos hace felices

Muchas son las razones por las que viajar produce numerosos beneficios para el bienestar personal. Ya sea un viaje de negocios, una escapada de vacaciones con la familia o pareja o un largo viaje en solitario o con amigos. Y es que viajar (prepararlo, disfrutarlo y recordarlo) puede hacernos personas más felices llevándonos a salir del ritmo de vida diario y a conocer nuevas culturas, lugares, personas e incluso a nosotros mismos. Desde el momento en que planeamos nuestro viaje hasta que regresamos a casa, todo un mundo de nuevas experiencias quedarán en nuestra memoria como un regalo.

En este post te traemos algunos beneficios que, en su conjunto, hacen que viajar nos haga mucho más felices.

La fuente de la felicidad: recuerdos y experiencias

Es indudable que, para mantenerse activa, nuestra mente necesita actividad, retos nuevos, cambios y descubrimientos que nos hagan vibrar. Cuando viajamos experimentamos una serie de emociones positivas y a veces inexplicables que no somos capaces de lograr en nuestro día a día debido a que estamos inmersos en la cotidianeidad. Por eso, generar estas nuevas emociones cobra importancia incluso cuando el viaje ya ha finalizado, ya que cuando recordemos algún pasaje de nuestro viaje seremos capaces de traer de nuevo esa emoción.

Salir de la rutina

En ocasiones nos sentimos superados por nuestra propia rutina. Las preocupaciones, el trabajo, el propio ritmo de la ciudad donde vivimos, son aspectos que ayudan a que resulte complicado evadirse por completo. Llegados a este punto se hace necesario ese “break”, ese tiempo para nosotros mismos, ese espacio de tiempo que nos permita volver a conectar con nosotros mismos. Y viajando lo conseguimos, somos capaces de dejar a un lado lo cotidiano, el estrés y las prisas para darle a tu cerebro un respiro, bajar el ritmo y llevar nuestro cuerpo y mente a un plano más agradable en el que sentirnos mucho mejor.

Compartir es vivir

Regresar a casa, reunirnos con amigos o familia y compartir con todo lujo de detalles lo vivido durante nuestro viaje es otra de las mejores experiencias. Y eso es lo que hacemos cuando finaliza la aventura, compartimos nuestras mejores fotografías, contamos anécdotas, rememoramos los momentos más graciosos. Todo ello lo hacemos con especial alegría, porque venimos con las baterías cargadas, nos sentimos bien, lo transmitimos, porque compartir es volver a vivirlo.

Los beneficios empiezan antes de salir

Justo en el momento en que lo pensamos, de alguna forma ya estamos viajando. El proceso de planificación y organización nos aporta una dosis de felicidad inmediata, pero de forma distinta a la que experimentamos una vez llegamos al destino. Mientras lo hacemos, nuestra imaginación vuela y se deja llevar por todos aquellos lugares que vamos a visitar, aquellos sabores que queremos probar y aquellas sensaciones que queremos experimentar.

Nunca dejas de aprender

No importa el destino, tampoco el tiempo que dure, ni la compañía, viajar es un continuo aprendizaje. Es que un viaje puede aportarnos muchas lecciones, desde el conocimiento histórico sobre otras culturas y formas de entender la vida, hasta la adquisición de habilidades con otros idiomas, pasando incluso por el aprendizaje más profundo sobre nosotros mismos y el mundo que nos rodea. El aprendizaje es avance, ¿Quién no se siente mejor avanzando?

Si has llegado hasta aquí a través de nuestra web, es posible que estés pensando en hacer un viaje a alguno de nuestros hoteles situados en Fuerteventura, Lanzarote o Mallorca. Elijas el destino que elijas, una cosa debes tener clara, ¡nunca pares de viajar!

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